EL TRASTORNO ADAPTATIVO
El trastorno adaptativo surge cuando no tenemos las habilidades suficientes para hacer frente a los cambios constantes que se producen en nuestras vidas, sean de carácter laboral, familiar o personal. Cuando estos cambios nos generan tristeza, ansiedad o estrés, y estamos reaccionando a ellos de manera desadaptada y excesiva, pueden desembocar en un trastorno adaptativo.
Sus síntomas, aparecen durante los tres primeros meses donde tiene lugar el factor estresante y pueden hacerlo de forma súbita o aparecer más tarde a consecuencia del cúmulo de varios factores. Entre ellos, pueden encontrarse los siguientes:
Sus síntomas, aparecen durante los tres primeros meses donde tiene lugar el factor estresante y pueden hacerlo de forma súbita o aparecer más tarde a consecuencia del cúmulo de varios factores. Entre ellos, pueden encontrarse los siguientes:
- Insomnio
- Apatía
- Dolor de cabeza
- Estrés
- Disminución de la atención
- Irritabilidad
- Pesimismo
- Frustración
- Rumiación
- Ansiedad
- Ganas constantes de llorar
- Cansancio mental y físico
- Aumento o pérdida del apetito
- Aislamiento
El diagnóstico del trastorno adaptativo se realiza a través de la entrevista y la observación cuando se cumplen los criterios establecidos en el DSM-5 y en el CIE-10.
Existen varios tipos de trastornos adaptativos:
- Trastorno adaptativo con ánimo depresivo: se manifiesta con sentimientos de tristeza, desesperación y llanto. Es importante tratar estos sentimientos, ya que si no aparecen podrían desembocar en depresión.
- Trastorno adaptativo con ansiedad: se reconoce el estrés como causa de la ansiedad, y esta ansiedad hace que se vuelvan difíciles las tareas cotidianas en el trabajo o en la escuela.
- Trastorno adaptativo mixto: además de los síntomas del trastorno adaptativo, las personas sufren depresión y a la vez ansiedad. En este caso se recomienta la combinación de fármacos con terapia psicológica.
- Trastorno adaptativo con alteración emocional y alteración de la conducta: normalmente en este caso, existe estrés en el día a día de la persona y esta no es consciente de la carga que está soportando.
- Trastorno adaptativo con alteración de la conducta: muy frecuente en niños, que se encuentran también deprimidos pero no saben gestionar el problema sin tener conductas negativas (transforman esta tristeza en ira).
- Trastorno adaptativo inespecífico: cuando el trastorno se origina a través de varios tipos de trastornos, se mezclan varios síntomas y no puede categorizarse únicamente en uno.
El tratamiento en estos casos, dependerá de los recursos que cada persona tenga para afrontar la situación, pero se recomienda acudir a un especialista puesto que si no se trata, se corre el riesgo de desencadenar una depresión. En primer lugar, debemos eliminar el factor de estrés: utilizando técnicas de gestión emocional, técnicas de relajación... En cuanto a qué tipo de terapia es la adecuada, la cognitivo-conductual es la que más eficacia ha demostrado en este tipo de trastornos y en algunas ocasiones puede ser necesario combinarla con un tratamiento farmacológico, por ello es necesario acudir a un profesional de la salud mental.


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