CEREBRO DE HOMBRE, CEREBRO DE MUJER

Las diferencias conductuales entre hombres y mujeres han sido conocidas desde el principio de los tiempos... pero, ¿existen realmente diferencias fisiológicas de carácter innato o son diferencias basadas en el aprendizaje?

Estudios a lo largo del tiempo, han estado basados en diferencias como que los hombres obtenían mejores puntuaciones que las mujeres en tareas de percepción espacial, razonamiento matemático (no así, en las de cálculo aritmético), y en ciertas otras como guiar o interceptar proyectiles.

Con respecto a las mujeres, según estos estudios, se ha detallado que obtienen mejores resultados estadísticos en pruebas donde es necesaria la rapidez perceptiva o en aquellas que miden fluidez verbal. También realizan con mayor precisión tareas manuales que requieren mucha coordinación de las habilidades motoras.

Según estos hallazgos, algunos expertos opinaban que tales diferencias no se encontraban hasta la pubertad (lo que apoyaría la hipótesis de que están basadas en factores educativos), aunque otros estudios realizados con niños y niñas de 3 años de edad, corroboraban las diferentes habilidades expuestas arriba de cada uno de los sexos, por lo que defendería que intervienen factores fisiológicos.

Sin embargo, hombres y mujeres poseemos las mismas estructuras cerebrales aunque entre ellas haya alguna sexodimórfica (diferente en ambos sexos), debido a las influencias prenatales y postnatales de las hormonas sexuales.

Lo que aún no está comprobado es que estas influencias tanto genéticas como hormonales, condicionen el cerebro masculino y el cerebro femenino.

Los expertos a día de hoy, consideran que estas diferencias entre cerebros son más cuantitativas que cualitativas y son debidas a que recibimos una educación diferencial asociada a cada sexo.

La neurocientífica Lise Eliot, de la Chicago Medical School, se ha pronunciado acerca del predominio masculino en el campo de las matemáticas y considera que las mujeres jóvenes no son estimuladas a estudiar ingenierías o carreras tecnológicas mientras que los hombres lo son desde muy pequeños; de tal manera que si estimulamos a los dos sexos por igual en este campo, la diferencia de sexo desaparece.

Esto pues, certifica, que no existe un cerebro masculino y uno femenino, sino que el cerebro es intersexual.



Comments

Popular Posts